Hace ya casi veinte años, en verano de 2004, Bryan Lee O’Malley publicaría una novela gráfica que acabaría por convertirse en un imprescindible dentro del mundo del cómic: Scott Pilgrim, su vida y sus cosas. El éxito de su obra -y la falta de dinero- llevarían a Bryan a vender los derechos a Universal para una película que acabaría por estrenarse en 2010: Scott Pilgrim vs. the World.

El filme contó con una mala recepción inicial del público, pero acabó siendo ensalzada por la crítica -que lo vio como algo adelantado a su época- al mismo tiempo que ayudó al gran público a descubrir el producto de O’Malley. Con los años los fans del personaje fueron aumentando y se desató la locura entre los mismos cuando se anunció una futura serie de animación en Netflix.

Michael Cera y Mary Elizabeth Winstead en Scott Pilgrim vs. the World (2010) | Universal Pictures

Scott Pilgrim da el salto se presentaba como un remake animado más. Una nueva oportunidad para rememorar la película y ver una interpretación de las viñetas aún más similar a lo ya visto si cabía. Y de hecho el primer capítulo nos presento, tal y como muchos esperaban, una vuelta a lo ya contado, imágenes calcadas a lo ya visto. Sin embargo, el último minuto de esos primeros veinte nos deja claro que quiere contar otra historia.

Se nos ofrece un giro de tuerca al mundo del personaje. Se mantiene el entorno empapado en cultura pop, la animación bordada con los resquicios de los videojuegos de Capcom y el tono ácido y cómico que tan representativo era en los 2000s. El mundo es el mismo, sí, pero la historia es completamente otra.

Scott Pilgrim da el salto band
Scott Pilgrim da el salto (2023) | Netflix

La serie de Scott Pilgrim prescinde de su protagonista. La historia gira entorno a él, pero se preocupa de poner el foco en el pilar de la misma: los secundarios. Se desarrolla el mundo a través de quienes lo sustentan a la par que se transforma todo el contexto con el fin de generar una identidad propia. Toma riesgos. Cambia roles. Adapta sin calcar. Innova.

Es reconfortante ver como se ha trasladado el material del cómic a una animación que, sin embargo, se comporta de manera más adulta. La historia se vuelve compleja y abandona la sencilla trama de batallas contra ‘bosses‘ de videojuego para explorar la profundidad de los personajes sin abandonar su esencia.

Es una llamada a la conciencia de cada uno. A entender que el pasado, aun siendo importante, no te define. A darse cuenta que el futuro no está escrito y tú puedes cambiarlo. A aprender que en cualquier momento se puede intentar ser una mejor versión de uno mismo. A seguir hacia adelante y crecer, como ha hecho esta serie con el ‘mundo Pilgrim’ de la mano de unos fans que hace ya veinte años conocieron a su amigo Scott.

Deja un comentario

Tendencias