Música y cine llevan cogidos de la mano desde mucho antes incluso de que apareciese el cine sonoro. Incluso para aquellos que en los albores del Siglo XX veían la silenciosa sucesión de imágenes de los filmes primigenios, era inconcebible no contar con una melodía que endulzase el espectáculo.
Con el paso de los años la relación fue madurando y conforme mejoraba uno, lo hacía el otro -aun con múltiples altibajos que no nos dejará de ofrecer la espontaneidad del cine-. Según aumentaba la calidad y notoriedad de ciertos filmes, lo hacía el interés de grandes músicos por ser considerados como la pareja de baile, gracias a lo cual hemos atendido durante años al nacimiento de grandes hitos musicales.
El caso es que, dentro de esa infinidad de pistas, hay algunas que trascendieron la gran pantalla y acabaron por convertirse en algunas de las más brillantes escritas por sus respectivas bandas. Hoy, vemos cinco de ellas:
I Don’t Want to Miss a Thing
Aerosmith fue sin duda una de las bandas de rock más populares de finales del siglo pasado. Encabezados por Steve Tyler, compusieron grandes baladas como Crazy, Dream On o Sweet Emotion. Todo esto llevó al grupo a ser los encargados de amenizar una de las cintas con las que más se identifica a Michael Bay a día de hoy: Armageddon (1998). ¿El resultado? La, probablemente, canción más emblemática de la banda, I Don’t Want to Miss a Thing.
Lose Yourself
Eminem lleva ya décadas asentado como uno de los mejores artistas de hip-hop sobre la faz de la Tierra. Quizás radique parte de ese éxito en el hecho de enamorar al fanático externo al espectro musical con la película que protagonizó en el ya lejano 2002, 8 Millas. Un profundo drama musical que encandiló a crítica y público, al mismo tiempo que ofrecía su más famosa obra -que acabaría por traducirse en el primer Oscar a canción original entregada a una pista de hip-hop-: Lose Yourself.
Eye of the Tiger
Posiblemente Survivor sea la banda de menor rango en este top, aunque no podemos decir lo mismo de su icónica canción Eye of the Tiger. Creada por petición explícita de Silvester Stallone para Rocky III (1982), acabaría por volverse un éxito absoluto gracias a una letra motivadora que, una vez escuchada, es imposible echar de nuestras mentes. Por lo general tras oír cierta letra, lo primero que ronda la cabeza de uno es el nombre de un grupo o artista. En este caso, sin embargo, nadie recurre a Survivor, sino a un Rocky Balboa boxeando, amenizado por su mayor creación.
Mrs. Robinson
A veces uno pierde la cuenta de cuantísimos años llevan Simon & Garfunkel en el mundo de la música. Cuentan con una trayectoria memorable y múltiples éxitos como Sound of Silence, Cecilia o I’m a Rock. También entra dentro de esa lista -en una posición muy elevada- la emblemática Mrs. Robinson. Creada para la fantástica El Graduado (1967) se convirtió en un imprescindible de la banda y se mimetizó con la imagen de Dustin Hoffman conduciendo un descapotable bajo la luz de la luna.
Stayin’ Alive
Pensar en los Bee Gees es pensar en los 70s. El grupo fue uno de los más representativos de esa década y, en gran parte, debe su éxito al excelente filme Saturday Night Fever (1977). Crearon un álbum completo para la película e, inconscientemente, las que acabarían por considerarse sus mejores canciones. More than a Woman o How Deep is your Love son éxitos incontestables del grupo, aunque si hubiera que quedarse con el mayor ‘hit’ -bien por las decenas de referencias en la cultura pop, por su trascendencia en la misma o por la iconicidad de John Travolta caminando bajo el pegadizo ritmo- no puede uno dejar pasar Stayin’ Alive.
Bonus Track
Vale, entiendo que lo que viene a continuación no es considerado uno de los mayores éxitos de su banda ni tampoco la película en la que aparece es un imprescindible del cinéfilo promedio, pero a un servidor le puede lo suficiente el fanatismo para escribir unas líneas de más.
Soul to Squeeze fue creada para la comedia Coneheads (1993) por los Red Hot Chili Peppers siendo, junto con Adam Sandler, lo más recordable de una película mediocre. La canción acabaría siendo incluida como ‘B-side‘ del álbum Blood Sugar Sex Magik y, con el tiempo, se asentaría como una de las favoritas de los fanáticos aun no perteneciendo a la ‘cara-A’ de ningún disco del grupo.
Si bien no sabemos que próximo éxito mundial podría estar fraguándose entre los guiones de cualquier película, tenemos la certeza de que las cintas de celuloide seguirán siendo amenizadas por uno de los mayores placeres que cada cual tiene la suerte de experimentar en esta vida: la música.





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