Reservoir Dogs cuenta la historia de un atraco de una banda, formada por varios hombres que no se conocen entre sí. Sr. Blanco, Sr. Rubio. Sr. Rosa, Sr. Naranja, Sr. Marrón y Sr. Azul son los encargados de robar unos diamantes de un almacén. Todo gracias a Joe y su hijo, Eddie, quienes reunieron a la banda. Pero, el atraco sale mal y sospechan que hay un soplón. Pero, ¿quién era?
La ópera prima de Quentin Tarantino. Su inmersión en Hollywood. Una película que enamoró a muchas personas desde el principio y que treinta años después siguen siendo fieles a la filmografía del director. Reservoir Dogs fue la primera piedra de Quentin Tarantino en el cine.
Y no podía empezar de otra forma que con una característica muy marcada en su cine: con un diálogo excepcional. Toda la banda en una cafetería hablando de cosas muy comunes: un éxito de Madonna o la cultura de las propinas en Estados Unidos son temas totalmente normales, pero que, gracias a cada punto de vista de los protagonistas, te da una perspectiva del comportamiento y la personalidad de cada uno de ellos.
Una característica de esta película es su narrativa no lineal. Ahora puede parecer común ver películas así, e incluso en películas de Tarantino, pero en los años 90 fue una ruptura con lo que se solía ver en las películas de Hollywood. Los saltos temporales sirven, sobre todo, para presentar a los principales protagonistas, cuyos actores realizan una magnífica actuación. Hay que recordar que esta película iba a ser actuada y financiada por Tarantino y sus amigos, pero por casualidades de la vida el guion le llegó a Harvey Keitel, una estrella de Hollywood que decidió financiar la película, a cambio de ser el protagonista. Pero, vayamos paso a paso.
Harvey Keitel (Malas calles) se pone en la piel del Sr. Blanco, un ladrón experimentado que conoce a Joe del pasado y le coloca como el “líder” de la operación. Representa al hombre duro, fuerte, con los valores que “debían” tener los hombres en el cine de los 70 y 80. Tiene un gran ego de sí mismo, pero es frágil, ya que siempre que se le crítica, siempre se defiende. Además, es violento. Pero también enseña su lado sensible con el Sr. Naranja, mostrándose como una especie de figura paterna para él.
Por otro lado, está Steve Buscemi (Fargo) como el Sr. Rosa. Él es la antítesis del Sr. Blanco, ya que se encuentra aterrado y superado por la situación, perdiendo el control en diversas ocasiones. Representa a un hombre diferente, con rasgos menos rudos, pero más inteligente, siempre intentado resolver los conflictos o evitándolos.

Luego, estaría Tim Roth (Los odiosos ocho) en el papel del Sr. Naranja. Es ambiguo, se mueve siempre entre una línea muy delgada del bien y del mal. Pero, por la situación en la que se encuentra, tiene que ser así. Además, es el personaje más vulnerable, que refleja todos los sentimientos que un hombre fuerte y seguro no haría, pero en su estado moribundo no tiene problemas para sacarlos a la luz.
Por último, se encuentra el Sr. Rubio, interpretado por Michael Madsen (Kill Bill). Se puede decir que es uno de los mejores personajes de la filmografía de Tarantino. Un auténtico psicópata. Un sádico. Hay varios momentos que reflejan esto: la tortura al policía o cuando se habla de la masacre que el provocó en el atraco. Además, no es un hombre maduro, sino que su personalidad se asemeja mucho a la de un joven, que tiene brotes de rabia y furia. Es muy impulsivo y ninguno sabe por donde irá su siguiente escena, ya que es impredecible para los atracadores y para el espectador. Es ahí donde está su magia.
Son cuatro tipos de hombres, cada uno con una personalidad diferente. Todos llevados al extremo. Con sus apariencias y con una profundidad y un desarrollo dignos de ser escritos por Quentin Tarantino. Simplemente, increíbles.
La película se tachó de violenta desde su estrenó, pero es algo que podría discutirse. Por un lado, la sangre y los tacos son muy habituales, algo que sorprendió al público, que aún no conocía a Tarantino. Pero, por otro lado, no hay ninguna secuencia donde se muestre verdaderamente algo grave. De hecho, durante la escena donde el Sr. Rubio corta la oreja al policía, la cámara se voltea hacia un lado, sin mostrar nada sobre la tortura. Refleja perfectamente el sufrimiento y la crueldad de la escena, pero sin mostrar nada de ella.

Pese al dinero de Keitel, la película contaba con un escaso presupuesto, lo que limitó mucho a la hora de grabarla y producirla. Hay muchísimas anécdotas del rodaje y de cómo se apañaron para poder grabar la película. Sin embargo, pese a que toda la trama gira en torno a un atraco, no hay ni una sola escena del mismo. Y lo mejor es que no hace falta. ¡Es sublime como Tarantino utilizó ese recurso y cambió del todo el género de los atracos!
Por eso, es tan difícil de calificar. ¿Es un thriller? ¿Es acción? Por momentos puede ser ambas, pero lo que está claro es que es cine independiente. El cine del que se enamoró Tarantino, pero esta vez plasmado por el mismo. De nuevo, una ópera prima que le abrió las puertas de Hollywood y las grandes producciones, pero que sin duda demostró que puede hacer verdadero arte con pocos recursos.
Hablando de ese guion inicial, esa carta de presentación de Tarantino, hay que destacar eso de la película. Tarantino ha demostrado a lo largo de los años que es uno de los mejores guionistas de la historia, pero Reservoir Dogs fue una presentación memorable. La asignación de nombres, la discusión entre el Sr. Rosa y el Sr. Blanco, la tortura… son escenas que se te graban en la memoria, y que, acompañadas de esas grandísimas interpretaciones, se convierten en verdadero arte.
Si se habla de Reservoir Dogs, hay que hablar de la música. Ese amor de Tarantino por la música de los 70 y los 80, que después reflejará durante toda su carrera. Esa escena de la tortura con Stuck In The Middle With You de fondo. Ese diálogo sobre Like a Virgin de Madonna. Esos créditos iniciales con Little Green Bag. La música es vital para las películas de Tarantino y esta película fue la primera gran demostración de ello.
Otra característica que después repetiría en diversas ocasiones, son las grandes incógnitas que deja. Por ejemplo, ¿qué pasa con el Sr. Rosa y el maletín? ¿quién mata a Eddie? ¿muere el Sr. Naranja? Muchas preguntas, que Tarantino deja a interpretación del espectador.
En resumen, Reservoir Dogs es una incursión en el cine única. Tarantino se abrió paso con una obra de arte. Una oda al cine de serie B. Al crimen. La violencia. Todo en esta película está bien. Los bajos recursos y el poco presupuesto, además, la hacen ser más especial. Y es mejor así. Simplemente, una ópera prima de otro nivel.





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