La cocina es uno de los grandes placeres del ser humano. Obviamente no todos la disfrutan, pero quien sí lo hace se regodea en cada minuto de cocción del guiso, en cada corte a una exquisita pieza de solomillo y en cada grano de pimienta que muele. En parte, ese disfrute por la cocina viene por el hecho del esfuerzo que conlleva. Y si ya es notorio en la propia cocina de casa, los que hemos inmiscuido nuestras narices en cocinas profesionales podemos decir que el esfuerzo para la preparación crece exponencialmente.
Boiling Point (2021) –Hierve en España- nos centra en ese mundo profesional, en un día más. Sin embargo, hay veces que un día más acaba siendo un día malo, un día en que nada sale, un día en que todo se tuerce. Y es esa situación, por encima de un día más, lo que se atreve a mostrarnos el director Philip Barantini.
Este drama está basado en un corto de 2019 del propio Barantini, protagonizado por el también actor principal en la cinta, Stephen Graham. El actor británico encarna al jefe de un famoso restaurante londinense que se embarca en un muy mal día de trabajo -coincidente con el día de Navidad-, de esos que desde los primeros minutos ya sabe uno que no va a acabar bien.
El filme está rodado en un íntegro plano secuencia, que ayuda al espectador a sumergirse de lleno en la historia y, al mismo tiempo, ser partícipe de la misma. Ver esta película es notar como con el pasar de los minutos aumenta la tensión y como la angustia se apodera de uno al tiempo que lo hace de los personajes.

El estilo de filmación es exquisito, dejando algunos planos generales que se podrían servir como un suculento postre almendrado. Se nutre de estos planos y de los movimientos de cámara para contar mucho con muy pocas palabras, ya que solo hace falta ver la acción para interiorizar la historia.
En cuanto a las actuaciones, si bien son correctas en su mayoría y saben ahondar en los personajes y darle una cierta importancia hasta al más secundario, la interpretación estelar es para Stephen Graham. Aun con la presión de ser el foco del filme, borda un papel que podría decirse de los mejores de su carrera (This is England, Snatch, Help). Da desarrollo al personaje y profundiza en el mismo mientras este cae hacia los infiernos y arrastra al espectador con él, todo de forma tan orgánica que uno no llega a ser consciente.
En resumidas cuentas, una muy buena obra que en un tiempo y espacio reducido muestra y -sobre todo- transmite mucho. Y esto es gracias a mostrar lo más humano de algo ficticio: la ira, la impotencia, la angustia, la desesperación. Todo eso que alguna vez ha podido acarrear un mal día en el trabajo.





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