J.A. Bayona (Lo imposible o El Orfanato) vuelve a maravillar al público con su nuevo largometraje, La Sociedad de la Nieve. Para aquellos que no conozcan la historia, pongamos un poco de contexto.

La tragedia o el milagro de los Andes es el nombre que se le pone al accidente del vuelto 517 de la Fuerza Aérea Uruguaya en octubre de 1972, cuando trasladaba a un equipo de rugby desde Uruguay a Chile, pero que nunca llegó a su destino. El avión cayó en el corazón de la cordillera de los Andes y solo 16 de las 45 personas que viajaban pudieron salir con vida, pero no sin antes vivir un periplo desgarrador de más de 70 días.

Esta trágica y, a la vez, increíble historia, ya había sido contada varias veces en el cine, siendo la más famosa ¡Viven! (1993) la película de Frank Marshall y protagonizada por Ethan Hawke. Sin embargo, poco tiene que ver La Sociedad de la Nieve a sus predecesoras, por lo que, si aún no habéis tenido el placer de verla, no esperéis un remake de las anteriores. Bayona, gracias al gran trabajo de su equipo de investigación ha conseguido plasmar toda la angustia, el sufrimiento y el terror de aquellos que sobrevivieron, pero también de los que no pudieron.

Y todo, además, con un respeto a las víctimas y a los supervivientes que es digno de mencionar. Cualquiera que conozca la historia sabe a lo que me refiero. Pero, Bayona trata el tema de la antropofagia de manera muy respetuosa, con esas cuestiones que le surgían a cada uno, esa dificultad que suponía dar el paso, ese último recurso para solamente conseguir una cosa: sobrevivir. No hay morbo, no hay enjuiciamiento, solo la realidad de una circunstancia que no daba tregua a los supervivientes.

Si hay que destacar algo de la película es, sin duda, la calidad técnica de la misma. El juego de planos que hace el director es sublime. Como juega con esos primeros planos para hacer ver y sentir al espectador esa angustia y ese sufrimiento de cada uno de los personajes. Como pasa a esos largos planos generales de ‘La Montaña’, que ayudan a ver la inmensidad de los Andes y lo pequeños que se sienten los protagonistas.

Imagen de La sociedad de la nieve | X

El film está lleno de momentos memorables, de esos que se quedan grabados en la mente, como el de la avalancha. Pero, sin duda, uno de ellos ocurre al poco de comenzar la película. El accidente. La recreación del accidente es perfecta. Como poco a poco la tensión aumenta cada segundo, a medida que el choque se va haciendo cada vez más inevitable.

Cada detalle, cada plano, acompañado de una alternancia de sonidos con silencios, crean una atmósfera de terror e incertidumbre que te mantiene pegado a la pantalla.

A diferencia de su predecesora ¡Viven!, Bayona centra la trama en el grupo. No hay roles. Todos luchan por sobrevivir y que sus amigos sobrevivan. Una oda al compañerismo y la amistad ante la adversidad. Unos jóvenes que su fuerza de voluntad y sus ganas de vivir ayudan a sobrevivir al resto. Una sociedad de la nieve.

Y, en esto, hay que destacar a Numa Turcatti, magníficamente interpretado por el actor Enzo Vogrincic. La historia se narra desde la perspectiva de él. Pese a no ser ni miembro del equipo, se hizo clave para la supervivencia del grupo. Su vitalidad, su aliento, su coraje y su final ayudaron al resto a seguir adelante. En especial, a Roberto Canessa, interpretado por el nominado al Goya a Mejor Actor Revelación Matías Recalt. ¡Qué gran descubrimiento! Como la fuerza de voluntad, junto a la de Nacho Parrado, les llevaron a seguir caminando por la inmensidad de ‘La Montaña’ en busca de ese milagro: un rescate que parecía imposible.

Enzo Vogrincic (Numa Turcatti) y Matías Recalt (Roberto Canessa) en La Sociedad de la Nieve | Netflix

Toda la angustia y la superación no solo se siente en las interpretaciones, ya que van acompañadas de un grandísimo guion, basándose en la novela de Pablo Vierci. Cada monólogo penetra en forma de aliento, como el de Arturo destacando a cada uno de sus compañeros. De nuevo, se refleja esa importancia del colectivo. Ese juntos somos más fuertes que la adversidad.

Otra frase importante llega al final, cuando Roberto y Nacho tienen el dilema de seguir adelante a un futuro incierto. «Me estás pidiendo que muera contigo» decía Roberto, dispuesto a dar la vida por intentar salvar a sus compañeros.

Para terminar con esto, me gustaría hacer alusión al final de la película. Esa alternancia de las fotos reales con las de la película. Esa veracidad de los planos. Solo hace más que reafirmar todo el estudio y todo el trabajo de investigación que realizó el equipo técnico.

La Sociedad de la Nieve es una de las mejores películas de este siglo. Una calidad excepcional en lo técnico. Una oda a la supervivencia. Una historia desgarradora, contada fielmente. Una delicia al cine. En definitiva, una obra maestra de J.A. Bayona.

Una respuesta a “‘La Sociedad de la Nieve’: la obra maestra de Bayona homenajea el milagro de los Andes”

  1. […] La Sociedad de la Nieve no pudo con Anatomía de una caída en Mejor Película de habla no inglesa. El largometraje de […]

    Me gusta

Deja un comentario

Tendencias