Pocas personas fanáticas del cine no han visto El indomable Will Hunting a día de hoy. Y es que, este clásico de finales de los 90 se ha convertido en una película con una profundidad que sorprende, aún en la actualidad, por su potente realismo.

Will Hunting (Matt Damon) es un joven rebelde y violento de clase baja del sur de Boston. Y que, a la vez, es un genio con una mente realmente asombrosa. Sus traumas de la infancia a causa de su abusivo padre de acogida y la falta de figuras paternales le han llevado a encontrase abandonado, solo rodeado de su pequeño grupo de amigos, y, en especial de Chuckie (Ben Affleck). En una de esas, conoce a Skylar (Minnie Driver), una estudiante de Harvard con la que empieza una relación y que supondrá un reto para la mente de Will.

Cuando el prestigioso matemático y profesor Gerald Lambeau (Stellan Skarsgård) descubre a Will le ayuda para salir de esa conducta, a cambio de acudir a terapia. Después de espantar a varios expertos, se topa con el Dr. Sean Maguire (Robin Williams), cuyos métodos intentarán llevarlo a superar sus problemas y encauzar sus vida, sin esperarse que la suya puede que también lo necesite.

Matt Damon en una escena de El indomable Will Hunting | PopCon

La magia de El indomable Will Hunting está en su inmenso guion. Escrito por unos jóvenes Matt Damon y Ben Affleck, que consiguen plasmar una cinta llena de emociones y sentimientos, evolución y profundidad, bajo un prisma de traumas y risas para los dos protagonistas. Y es que, este guion no sería igual de convincente si no estuviera acompañado de las grandes actuaciones del elenco.

Comenzando por Matt Damon (Los Infiltrados), que carga de realismo a su personaje y consigue enganchar al espectador, empatizando con su duro pasado. Y, seguido de un Robin Williams (El Club de los Poetas Muertos) que está inmenso, en el que seguramente sea el mejor papel de su carrera. Williams es el Dr. Sean y el Dr. Sean es Robin Williams. No nos imaginamos a otro haciendo este papel. Y es que, lo que interpreta en esta película está a otro nivel. Como aconseja a Will de seguir adelante, pero, a la vez, él se encuentra anclado en el pasado. Enamorado de su difunta esposa, no quiere rehacer su vida, lo que Will le reprocha en diversas ocasiones.

Y es que, la química que hay entre los dos envuelve cada plano. Ambos actores fluyen en cada escena, como pocos lo han hecho juntos. Equiparable a la química entre Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en Érase una vez en Hollywood, Damon y Williams construyen una relación casi paternal, que cautiva a los espectadores, emocionados con los sermones de Sean y el dolor que esconde Will.

Matt Damon y Robin Williams durante el rodaje de El indomable Will Hunting | Sotheby’s

Y los dos están rodeados por unos grandísimos secundarios. Desde un Ben Affleck (Gone Girl) como el fiel amigo de Will o un Stellan Skarsgård (Insomnia) en el rol del profesor matemático, que ayuda a Will, pero no comprende lo que hay en su cabeza.

Sin embargo, si hay que destacar una actuación, es la de Minnie Driver (Sleepers). Skylar, esa joven rica estudiante de Harvard, que se enamora de Will y que provoca emociones en él, que nunca había sentido. Un reto para Will, que teme el rechazo por sus traumas de la infancia, y que no puede dar el paso con ella. Una joven confundida, que quiere comprenderlo, pero a la que no se abre por temor al abandono. Driver esta soberbia en su rol y destaca también la química con Damon.

Minnie Driver y Matt Damon durante el rodaje de El indomable Will Hunting | Miramax Films

Gus Van Sant (Milk o Elephant) dirige magníficamente esta película. Lleva a los actores por el cauce correcto, con excelentes planos y una acogedora banda sonora. Algunos tacharon El indomable Will Hunting de predecible o poco original, pero, sinceramente, no lo veo realmente cierto. Es verdad que, más o menos, uno se espera lo que puede ocurrir, pero la cinta cuenta con una profundidad en los personajes y una evolución de los mismos, envueltos con un profundo sentimentalismo y cargados de emociones, que se ha visto en muy pocas películas.

En definitiva, El indomable Will Hunting es una muestra de superación psicológica, con una realista evolución de Will, pero también de Sean. Una oda a la amistad y a las emociones, donde los sentimientos están a flor de piel, bajo una empatía sobre ese pobre genio incomprendido. Sin duda, este clásico del cine es obligatorio verlo para todos aquellos amantes del séptimo arte.

Una respuesta a “El indomable Will Hunting: el verdadero significado de la profundidad psicológica”

  1. […] de que ambos trabajaran en varios películas y recibieran reconocimiento, llegó Good Will Hunting, la película que los catapultó al estrellato. Y, sin duda, su éxito llegó, como no, juntos. La […]

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