Past Lives rompe con los estereotipos del género romántico y sorprende con un triángulo amoroso complejo y cargado sentimientos. La ópera prima de Celine Song abre un abanico de posibilidades al espectador, que se siente contrariado en todo momento, empatizando con los tres involucrados.
La película comienza con Nora y Hae Sung, una pareja de niños de Corea del Sur. Ella tiene que emigrar a Canadá con su familia, por lo que su relación se rompe. Sin embargo, el chico después de un gran trabajo de investigación, consigue contactar con ella para poder retomar el contacto. En este primer momento, ambos notan que les gustaría seguir, pero la distancia les impide dar el siguiente paso.
Y eso tiene Past Lives: distancia. Es la verdadera protagonista de la película. Ella conduce a todos y desencadena la trama. Desde niños hasta adultos. Sin embargo, un reencuentro rompe con ella, pero las circunstancias ya no son las mismas. Ahí está la peculiaridad de la película y donde rompe con todo lo establecido.
Es un film cargado de sentimientos. Y estos se plasman muy bien durante toda la película, en gran parte, por el trabajo de los actores. Tanto Greta Lee como Yoo Teo hacen un buen trabajo y plasman de manera muy convincente ese «amor» que sienten. Ese quiero y no puedo. Una dificultad inmensa de decir adiós dos veces a la persona que quieres.
De otro modo, está John Magaro en el papel de Arthur. Y vaya que papel tiene. Como el marido de ella, tiene que lidiar con la llegada de Hae Sung a Nueva York y soportar el reencuentro de ambos, con todo lo que eso supone. Aunque no quiera, le es imposible evitar los celos y las inseguridades y tiene ese temor a que los sentimientos del pasado llamen a la puerta de Nora y la alejen de su lado.
Los sentimientos están a flor de piel en Past Lives. Y no solo los de los personajes, sino también los de aquellos que ven la película. Y os preguntaréis por qué. Muy sencillo. Celine Song cuenta la historia de tal forma que uno es capaz de identificarse con cualquiera de los tres vértices del triángulo amoroso, incluso aquellos que no han vivido una situación ni parecida a la de la película. Una dificultad que la directora solventa con creces y que le regala a la película un extra de realidad.
Técnicamente la película está genialmente montada. Song sabe jugar muy bien con los diálogos, pero no reside en ellos la importancia, sino que toda la fuerza y los sentimientos se encuentran en los silencios. En esas miradas cómplices de los tres. Ahí está la clave. En unos planos que pueden llegara a transmitir mucho más que cualquier diálogo. Todo ello, además, acompañado de una conmovedora y muy bonita banda sonora, que ayuda a que esas emociones salgan a la luz.
Past Lives es una película conmovedora, sentimental y delicada. Con un gran mensaje de fondo y con dilemas reales que vive la gente día a día. La distancia, el desamor o la dificultad de que el pasado vuelva a tu vida confunde a cualquiera que se enfrente a esos obstáculos. En definitiva, Past Lives roza el corazón del público y atraviesa las ocho mil capas de in-yun, porque el destino quería poner en nuestro camino una película muy emocionante.





Deja un comentario