Asesinos de la Luna o Killers of the flower moon es el último trabajo de Martin Scorsese, uno de los directores más aclamados de Hollywood. De nuevo una película larga, con mucha miga y con gángsters como protagonistas.
Esta vez plantea un escenario muy peculiar, saliéndose del tiesto de las típicas historias de mafia a la que nos tiene acostumbrados. La duración del film es de 3 horas 26 minutos, pero a diferencias de otros trabajos del director, no sobra ni un minuto de trama.
Por ejemplo, su anterior película, El Irlandés, es una trama mucho más lenta, dando la impresión durante algunos tramos de que hay partes bastante prescindibles. En el caso de Asesinos de la luna, aunque sí existen partes de poca acción, aportan muchísimo a la película.
Desde recursos cinematográficos en los que no hay diálogos, es decir, escenas que se recrean en lo visual jugando con la fotografía y la maravillosa banda sonora, hasta escenas de largos diálogos entre los protagonistas que aportan muchísima profundidad a los personajes.
Siendo una de las mejores películas de 2023, no ha conseguido llevarse ningún Oscar, a pesar de contar con 10 nominaciones. De esas 10 nominaciones, 7 fueron arrebatadas por la película Oppenheimer de Christopher Nolan, logrando eclipsar el mejor trabajo de Scorsese en la última década.
Contexto

La película es una adaptación cinematográfica del libro Los asesinos de la luna de las flores: Los crímenes en la nación Osage y el nacimiento del FBI. Este título, escrito por el periodista David Grann, nos narra una historia de múltiples crímenes.
Se trata de algo que ocurrió de verdad en la década de 1920. En el condado de Osage, Oklahoma, se descubrieron una serie de depósitos de petróleo. La zona era perteneciente a los indios nativos americanos, en concreto a la tribu Osage.
Al enterarse de esto, los Osage apelaron al derecho de la propiedad, alegando que esas tierras les pertenecían. A raíz de esto, algunas familias de la tribu se hicieron ricas y muchos blancos quedaron descontentos con este veredicto.
Es entonces cuando algunos lugartenientes de la zona empiezan a tramar un complot contra los Osage. Pretenden enlazarse en matrimonio con personas nativas, para después deshacerse de sus cuerpos y quedarse la herencia.
Esto incluye también deshacerse de cualquier familiar que pueda interferir en la herencia, dejando en total más de 20 asesinatos confirmados, aunque el escritor explica que son muchos más, pudiendo llegar al centenar.
La película solo cuenta las 2 primeras partes del libro, que tratan en forma de novela la historia de los asesinatos. Pero hay una tercera y última parte en la que Grann cuenta detalles de su investigación, llegando a la conclusión de que la mayoría de asesinatos no fueron resueltos por el FBI, cuerpo de inteligencia que había sido recientemente creado.
Asesinos de la luna

La película trata de manera fidedigna la historia de una de las familias Osage y los asesinatos acontecidos en el condado en la década de 1920. El protagonista principal es Ernest Burkhart, un excombatiente de la Primera Guerra Mundial que vuelve del frente para vivir con su hermano y su tío.
Su tío, William King Hale, trama desde años atrás un complot para matar a los indios del condado y quedarse su dinero. Ernest no llega a entenderlo del todo cuando llega, pero su tío le incita a salir con mujeres nativas (si tienen bienes y riqueza).
Molly es otra de las protagonistas y miembro de la familia Osage que fue asesinada en la década de 1920. Ernest y Molly se enamoran, evolucionando como pareja a lo largo de la película, mientras por otro lado, van sucediendo los crímenes.
Como en la mayoría de películas de Scorsese, el director muestra la cara más desalmada y más amable de las personas. En muchas ocasiones podemos ver a Ernest matando a sangre fría, pero también podemos ver el amor que siente hacia su mujer y su familia.
El ritmo de la película no es para nada lento aunque dure más de tres horas, aprovechando al máximo cada minuto de la misma. También hay que tener en cuenta que los tres papeles principales son interpretados a la perfección.

El papel de hombre sin escrúpulos es para el tío William King Hale, interpretado por Robert De Niro. Es la décima colaboración que hace el actor con Scorsese y podemos ver que se encuentra en un rol muy cómodo.
Como muchas otras veces, hace de capo en una peli de gángsters, algo que se le da francamente bien, pudiendo vislumbrar en ocasiones la frialdad de James Conway en Goodfellas.
Aun así, hay que decir que aquí realiza un papel mucho más longevo y calculador. Tanto que en ocasiones no sabes qué piensa el personaje realmente, como si nunca se viese su verdadero rostro.
Sin duda una de las mejores actuaciones del año, aunque no fuera suficiente como para ganar el Oscar. Por otro lado tenemos a los dos protagonistas, Ernest y Molly.
Ernest es interpretado por Leonardo DiCaprio, siendo la sexta colaboración del actor con Scorsese.
Al igual que en otras de sus obras, el papel de DiCaprio es el de gángster con remordimientos. Sigue más o menos la misma línea que Ray Liotta en Goodfellas. Es un simple peón que se acostumbra a la vida de gángster hasta que se da cuenta de que lo pueden matar o encarcelar.
Sus emociones hacen que la presión de ser un asesino sea insoportable. Además, con el tiempo crea una familia a la que ama, teniendo miedo en muchas ocasiones de que sean asesinados por su culpa.

Molly es interpretada por Lily Gladstone, una actriz con sangre nativa que hasta entonces no había hecho papeles muy llamativos. Sin embargo consigue hacer sombra en muchas escenas a dos titanes como DiCaprio y De Niro.
Es el personaje que más dolor sufre en la película, llegando en ocasiones a ser realmente angustiante. Consigue transmitir ese dolor y esa carga en casi todas las escenas, además la química que tiene con Ernest en pantalla es hipnótica.
Hay escenas sin diálogo en las que puedes palpar lo que siente cada uno hacia el otro, empezando con un amor dulce e ilusionante y terminando con un amor punzante y doloroso.
Este papel hizo que Lily obtuviera una nominación a los Oscar, siendo la primera persona nativa americana en conseguirlo. Aunque no ganó, este papel ha cambiado su carrera para siempre, demostrando que puede actuar con los mejores actores y directores de Hollywood.
Scorsese consigue atrapar al espectador con una historia muy jugosa, pero los actores hacen que la película cobre vida. La inmersión que consigue durante tanto tiempo la convierte en una de las mejores películas del año y uno de los mejores trabajos del director en mucho tiempo.





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