Los seres humanos, por naturaleza, tendemos a sociabilizar. Está intrínseco en nosotros, es un elemento de supervivencia que nos lleva a crear un bloque mediante el cual salir adelante y que ha sido la piedra base de la civilización que conocemos hoy en día.

Bien es cierto que ante la globalización sufrida en las últimas décadas, este hecho se ha vuelto mucho más complejo que antaño, llevando a hacerlo con más gente y, por ende, aumentando las posibilidades de cruzarnos con personas mucho más variopintas y con naturalezas que pueden tender a ser muy diferentes a la nuestra, siendo esto preludio de poder conectar con alguien que no desearíamos.

Speak No Evil o No hables con extraños (2024) -remake del filme danés de 2022 Gæsterne– es una película que trata este hecho. El filme de terror se sustenta en una espontánea confraternización para dar lugar a una historia oscura que, por momentos, nos hace plantearnos el hecho de haber llegado a poder vivir una situación con características similares.

Paddy (James McAvoy) y Ciara (Aisling Franciosi) en Speak No Evil (2024) | Universal Pictures

James Watkins nos ofrece un largometraje fantástico que rehúye de sustos abruptos y espontáneos y nos muestra una escalada progresiva de la tensión en el ambiente que acaba por desatarse en el tercer acto. Por supuesto nos deja pequeñas píldoras macabras -que hay que estar atento para ver- que logran, a la par que generar inquietud, oscurecer la trama y vislumbrar de qué camino acabará tomando.

Este cambio progresivo es muy notorio en el fantástico trabajo de iluminación y fotografía, que pausadamente nos va alejando de colores cálidos y escenarios amplios y nos sitúa en un frío paraje en que se reduce la amplitud de cámara para darnos una mayor sensación de estar cada vez más encerrados.

Por cierto, respecto de esto último, cabe destacar lo bien que funciona el hecho de, ya habiéndonos situado en el punto crítico del tercer acto mediante la tensión y la escenografía, romper con esa tendencia en la parte final para darnos cuenta de que vamos a ver algo mucho más fuerte, reflejado en planos muy tenues y con toques rojizos que se acompañan de usos rápidos de cámara para generar muy logradamente su atmósfera ideal.

Paddy (James McAvoy) en Speak No Evil (2024) | Universal Pictures

La realización es bastante buena, surtiéndose de momentos de incertidumbre espontáneos para hacer avanzar la trama y logrando esta última labor con el ritmo adecuado. Culpable es también el puntual uso de un sonido que, si bien no destaca enormemente, si cumple la función de acompañante para la sucesión de diferentes momentos.

Por su parte, la trama no es nada del otro mundo. Cuenta una historia sencilla y sin demasiada profundidad, que acaba sorprendiendo al final pero que se siente bastante plana y no llega a ofrecer ningún atisbo de explorar el trasfondo ni las motivaciones de unos personajes que se sienten muy vacíos.

El hecho de tener personajes vacíos podría suponer una mala reseña a las actuaciones, pero tratándose de cine de terror no acaba siendo un punto determinante. Y es que sí, las actuaciones son muy notorias pese a no contarnos nada los protagonistas, ofreciendo una gran química en su mayoría y ofreciendo una experiencia muy orgánica.

Ant (Dan Hough) y Agnes (Alix W. Lefter) en Speak No Evil (2024) | Universal Pictures

Destaca, por encima del resto, la piedra que más reluce: James McAvoy (Paddy). El escocés vuelve a dar cuenta de su gran abanico interpretativo y nos regala otro papel genial dentro de un registro ya amplio de grandes apariciones. Transmite genialmente las emociones de su personaje y maneja a la perfección esa dualidad cálida y oscura tan necesaria para que funcione el filme.

En cuanto a sus acompañantes bien cabe destacar a una Mackenzie Davis (Louise) que lleva todo el peso de la familia protagónica y logra exteriorizar todos los pensamientos de la misma ante un vago desempeño de Scoot McNairy (Ben). Mención especial cabe hacer al buen desempeño de los dos actores infantes, que contrario a la norma, tienen un gran desempeño actoral en el largometraje.

Speak No Evil es una buena película de terror, que sabe manejar bien los ritmos y pese a sus fallos logra ser un muy buen entretenimiento. Una historia sencilla con una genial dirección que nos recuerda el tener cuidado con quien nos juntamos.

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