Cuan difícil puede llegar a ser construirse a uno mismo. Cierto es que el proceso nunca finaliza y a cada día que pasa evolucionamos un poco más hacia una versión nueva y con más matices que la que encontrábamos el día anterior, sin llegar a tener nunca una figura totalmente definida. Sin embargo, el quid de la cuestión está en esa labor de establecer las bases que acaban por originar una idea general de quienes somos.

Este proceso es laborioso, conlleva muchos años y es inevitable que se de sin influencias externas. Nuestro entorno nos forma y da sentido a nuestros actos y pensamientos, siendo la familia -habitualmente- quien sienta las primeras capas de nuestros cimientos. Siempre van a buscar la mejor forma de, valga la redundancia, formarnos, pero radica en la propia naturaleza humana el hecho de que fallen y no alcancen una onírica perfección.

Viggo Mortensen como Ben en Captain Fantastic (2016) | Netflix

Captain Fantastic (2016) aborda en términos generales este hecho. Ben (Viggo Mortensen) abandonó en su día junto con su mujer Leslie (Trin Miller) la vida en sociedad para vivir apartados de la misma y criar a sus hijos en base a unos ideales que lograsen hacer florecer la mejor versión de ellos mismos.

La muerte de Leslie detona la trama y lleva a un padre y sus seis hijos a embarcarse en un viaje que, bajo el precedente de servir de despedida, acabará por evolucionar hacia un camino de introspección y descubrimiento.

Matt Ross nos presenta en los primeros compases de su filme la estructura de unos niños y un padre que han evolucionado hasta alcanzar una plenitud física e intelectual y, conforme los expone al mundo, desmorona a los personajes para dejar claro su mensaje: no podemos dejar de evolucionar.

Ben (Viggo Mortensen) y sus hijos en el entierro de Leslie (Trin Miller) | Netflix

Ben, pese a todo su empeño, falla. No consigue que sus hijos sean perfectos y conforme pasan los minutos de metraje cede y pasa a ser consciente de su fracaso, pero también de que este es la verdadera victoria: el hecho de que pese a sus esfuerzos y su rectitud sus hijos siempre podrán ser mejores y evolucionar día a día, descubrir el mundo y aprender del mismo; ser humanos.

El éxito de la cinta se basa en una apariencia de sencillez que esconde una gran profundidad. Construye y destruye ideas para crear un contexto e historia realmente bien cimentados que se desglosan en una infinidad de capas que surten efecto y acaban por transformar un viaje de conocimiento en una ventana a la humanidad de los conductores de esta historia. Porque el ceder, descubrir y aprender son los hilos centrales de la historia y nacen de ser humanos, de defectos y virtudes tan intrínsecos que son imposibles de dejar de lado.

Captain Fantastic (2016) | Netflix

Muchos personajes gozan de poco tiempo en pantalla o protagonismo en la misma, pero no evita que tengan una excelsa construcción e interpretación que hace ganar enteros a un filme que, aun así, se roba Viggo Mortensen. Su protagónico es excelso -como bien nos tiene acostumbrados- y brilla aún más al focalizar ese viaje de cambio en su persona, aglutinando el alma de la cinta en sí mismo y haciendo clarividente la evolución y humanidad que el director quiere plasmar.

Además, es imposible evitar hablar del ritmo y el tono del filme: balancean comedia, drama y tensión en los tempos adecuados y se complementan con una escenografía realmente bien trabajada para ofrecer una experiencia fantástica al espectador que termina con un cierre precioso, tan hiriente como cálido, que nos regala la posibilidad de soltar unas lágrimas que vuelvan a resaltar la humanidad, tanto de la película como de nosotros mismos.

Captain Fantastic es un viaje emotivo, divertido y profundo que utiliza el fallo como motor y sigue adelante en búsqueda de ceder, descubrir y aprender; en búsqueda de evolucionar.

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